viernes 5 de febrero de 2010

¿Qué hacer cuando no sabes que hacer?...

¿Qué hacer, que decir?..Nadie lo sabe, sólo no seas tonto, no te convenzas de algo que no es cierto, y ama aquello que quieras amar, no importa lo demás...sube, y sube hacia el único lugar que se puede; hacia la cima. No permitas que alguien sea dueño de tu infelicidad, menos de tu felicidad... haz lo que quieras, y no dejes que nadie sea dueño de tu corazón, ni siquiera de una porción pequeña de él... ¿Si se adueñan de tu corazón, que quedará para ti cuando se hayan ido?... Has lo que quieras, porque después nada importará...Sólo cierra los ojos, y decide por ti mismo...sólo eso, nada más.

(Es sólo un extracto de mis pensamientos..a lo que quiero obedecer siempre!), y el dibujo es mio, lo hice con lapices de colores, -y algo de fotoshop^^ - espero que les gusten!
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jueves 4 de febrero de 2010

La princesa Que Quería Volar

  • Les dejo un cuento que hice para la universidad..(bueno, lo amé antes de que existiera, y se lo presté a la universidad para que no se sintiera solo xD)

"Hace muchos siglos, existió una princesa blanca que quería volar. Su padre, el Rey, y su hermano, la protegían de todo mal, por eso, la mayor parte del tiempo la encerraban en el cuarto más alto de la torre, y jamás podía salir sin escolta. Nadie podía tocarla en la calle, no podría conocer jamás las cosas feas del mundo. No conocerá la guerra, la muerte, el hambre...Sin embargo, en el palacio conocía la tristeza, y la felicidad disfrazada en fiestas de té, en bailes de mascaras y noches que no eran noches, porque ningún caballero podía acariciarla. Todas las otras damas hablaban de ella, donde ella estuviese, en su espalda sentía el susurro. Ya estaba cansada, aunque que no todo era una gran desilusión, ya que amaba sus largos vestidos, y amaba cada una de las cuentas de sus collares, alucinaba con la delicia de los manzanos en flor, y se dormía con la placida mano de sus sirvientas al peinarla. Todos los días al vestirse, apreciaba sus botas hasta las rodillas, disfrutando cuando amarraba sus lazos plateados, luego, apretaba su corsé hasta parecer sirena, y tardes enteras maquillaba una y otra vez su bello rostro. Pasaba los días soñando despierta, imaginado un día que pudiera manchar sus pies con tierra, sentir las plumas de las gallinas, o tocar con las manos el barro de los cerdos. Una noche, se paró en la baranda del balcón cuando nadie la observaba, e intentó volar, pero alguien llamó a la puerta...